
Nuestras mejores armas son las emociones y el estado mental , pero hay que tener cuidado ya que son armas de doble filo, lo mismo son nuestras mejores defensas como nuestros peores atacantes, sólo debemos aprender a utilizarlas.
Si dejamos que en nuestras vidas reine la ira, la envidia, los celos , las constantes preocupaciones, los miedos… si dejamos que todo esto se cornifique, lo único que estamos consiguiendo es que nuestra salud empeore. Esto se debe porque cuando mantenemos algunas de estas emociones, nuestro sistema inmunológico reacciona, es consciente de que algo está pasando, se siente atacado, tiene la necesidad de volver a equilibrar nuestro organismo. Estas emociones nos provocan un aumento en la producción de determinadas hormonas, como son la epinefrina, norepinefrina y adrenocorticotropina.
Estas hormonas están relacionadas con el estrés , lo que significa que nuestro organismo se siente amenazado y pone en marcha una defensa. Aumentan los latidos de nuestro corazón, la sangre se vuelve loca aumentando su presión y comienza la llegada de colesterol en sangre. Por otra parte, como esta situación es una bomba de relojería y no aguantamos mucho tiempo este aumento tan grande, el hipotálamo se pone rápido en funcionamiento para intentar equilibrar la situación, y ¿qué hace?, pues intenta relajarnos mandando endorfinas. Como se puede ver es toda una locura lo que ocurre en nuestro cuerpo en estas situaciones y además no pinta muy bien para que sea algo continuado. Lo que queremos decir con esto, es que nuestro organismo lucha contra agentes externos que considera perjudiciales, pero si programamos nuestro cerebro para tener este tipo de emociones, lo más seguro es que perdamos la lucha. Si uno esta enfermo, empeorará, y si no lo está, terminará estándolo.